010 El alpinista

enero 4, 2008

Una vez alcanzado el glaciar le quedaban apenas unos metros hasta el rellano dónde seguía tumbado, inmóvil, el cuerpo del alpinista. Tan sólo unos minutos antes había visto cómo éste se despeñaba por la canal hasta impactar brutalmente contra unas rocas al final de la lengua de hielo. Corrió, exhausto, hasta llegar a su lado y al inclinarse sobre él se estremeció. Su ropa, su cabello, su cara… todo le resultaba demasiado familiar. Mientras oía, a lo lejos, los gritos ahogados de sus compañeros, podía sentir cómo aquella fuerza desconocida hasta entonces para él le alejaba irremediablemente de su cuerpo

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