Así empezó todo…

junio 3, 2009

Desde siempre me han atraído los microrrelatos, un peculiar género literario cuyo objetivo consiste en intentar conmover al lector con una historia escrita con el menor número posible de palabras. Aquella  triste noche, preso de unas ansias incontrolables de expresar lo que sentía, decidí que había llegado el momento de enfentarme al desafío. Así pues, sin pensármelo dos veces, empecé a escribir el primero de ellos, “El abuelo”, en recuerdo a mi suegro recién fallecido. Al finalizar se me ocurrió contar las palabras empleadas y… ¡Cien exactas!. Fue entonces cuando, dejándome llevar por el juego de palabras que acabó dando título a este blog, me reté a mi mismo a escribir noventa y nueve relatos más de igual longitud. Y en ello sigo… Sin prisas y con muchas pausas… Deseo que te gusten.

David Sabaté

017 Planetas de colores

junio 2, 2009

Julia recordaba con melancolía el aula en la que había pasado algunos de los momentos más felices durante su corta estancia en el colegio. Desde la cama, en el hospital, correteaba con la mente entre los coloridos pupitres dispuestos azarosamente por el aula cual pequeños planetas en un universo imaginario. Recordaba con cariño el jolgorio de sus compañeros, pequeños habitantes de un mundo mágico que le había sido arrebatado por la enfermedad. Hoy son ellos los que recuerdan a Julia, y se la imaginan viviendo feliz para siempre en alguno de aquellos planetas de colores que tanto le gustaba dibujar

016 Recuerdos

julio 2, 2008

A menudo busca entre sus recuerdos alguno que le haga sentirse bien. Un beso de mamá, un cuento, una canción…, cualquiera que le transporte de nuevo a su niñez cuando la vida, dice, le parecía mucho más bella. Al encontrarlo lo retiene en su mente tanto tiempo como puede. Primero eran solo unas horas, ahora son ya días enteros los que se pasa aferrado al pasado con los ojos cerrados y una tímida sonrisa dibujada en sus labios. A sus casi cien años, mi abuelo ha encontrado un original modo de concluir, plácida y serenamente, el círculo de su vida

015 Final del trayecto

junio 10, 2008

Anuncian ya la llegada del tren a la ciudad que nos vio nacer y a la que hoy regreso para despedirme de ti. Está lloviendo. Las gotas de agua se deslizan por el cristal de la ventanilla. Silenciosas, en su vertiginosa carrera hacia la nada dejan una fina estela cristalina que apenas persiste unos segundos. Me reconforto pensando que, a diferencia del suyo, nuestro paso fugaz por la vida sí tiene un sentido. El convoy se ha detenido. Final del trayecto. Ya estoy aquí, amigo mío, para darte el último adiós y rendir homenaje al legado de tu viaje vital

014 La batalla

abril 1, 2008

Estaba desesperado ante el inminente desenlace de la batalla. Sus tropas de a pie habían sido las primeras en sucumbir, víctimas del terrible envite con el que el ejército contrario había iniciado la contienda. Luego fue su caballería la que fracasó ante los movimientos estratégicos del adversario. Acongojado, se había resguardado en su fortaleza al amparo de unas torres de defensa que también vería caer, atónito, desde sus aposentos. Fue entonces cuando sorprendentemente, gracias a un inexplicable descuido de su contrincante, pudo esquivar el temido Jaque Mate y forzar unas Tablas que le permitieron salir medianamente airoso de aquella partida

013 Reencarnación

febrero 14, 2008

Reconozco que me gané a pulso el reencarnarme en lo que ahora soy. Sabía que podía ocurrir y no hice nada para evitarlo. Siempre había pensado que si al morir me reencarnaba no iba a recordar  absolutamente nada de mi vida anterior y que, por tanto, no tenía porque preocuparme. Pero estaba muy equivocado. Ahora comprendo que el castigo por mi mala conducta no ha sido tanto el haberme reencarnado en chucho callejero como el no poder contar a estos humanos que me patean cuando me acerco a olisquear a sus perras, que un día yo fui uno de ellos

012 Caperucita roja

febrero 5, 2008

Aún en el andén, su madre la volvió a alertar del riesgo que corría. Era la primera vez que viajaba a un país no comunista, su primer contacto con aquella sociedad capitalista que acechaba a los débiles con sus fauces abiertas para devorarlos y embeberlos en la vorágine consumista. Ella le prometió que nunca se apartaría del camino dictado por los ideales que le había inculcado. Luego la besó y subió al tren. Tan pronto perdió de vista la estación, abrió la ventanilla y arrojó con desaire el viejo pañuelo rojo que cubría su cabeza desde que era una niña

011 Amarga despedida

enero 16, 2008

Mientras guardaba sus cosas en el maletín recordó que no volvería a pisar nunca más aquel despacho. Sentía que había desperdiciado sus mejores años allí, sufriendo en silencio la arrogancia de sus superiores. Pero aunque había pensado en abandonar aquel trabajo en distintas ocasiones, la inseguridad de un mercado laboral en estado de coma había frustrado siempre sus intenciones. Hoy, por fin, después de la pequeña fiesta que le habían preparado sus compañeros, abandonaría la empresa para siempre y quedaría liberado aunque, a su vez, preso de remordimiento por no haber tenido el valor de hacerlo antes de su jubilación •

010 El alpinista

enero 4, 2008

Una vez alcanzado el glaciar le quedaban apenas unos metros hasta el rellano dónde seguía tumbado, inmóvil, el cuerpo del alpinista. Tan sólo unos minutos antes había visto cómo éste se despeñaba por la canal hasta impactar brutalmente contra unas rocas al final de la lengua de hielo. Corrió, exhausto, hasta llegar a su lado y al inclinarse sobre él se estremeció. Su ropa, su cabello, su cara… todo le resultaba demasiado familiar. Mientras oía, a lo lejos, los gritos ahogados de sus compañeros, podía sentir cómo aquella fuerza desconocida hasta entonces para él le alejaba irremediablemente de su cuerpo

009 El puente milenario

enero 3, 2008

Mil piedras dispuestas meticulosamente, las que soportaban sus dos pilares apuntalados sobre las orillas. Mil gotas de agua cristalina, las que reflejaban cada mañana su bella  imagen en el arroyo. Mil declaraciones apasionadas de amor, las que había propiciado con su romanticismo. Mil centenares de trotamundos, los que habían pulido su dorso al paso durante sus más de mil años de existencia… Mil segundos, unos diecisiete minutos más o menos, los que tardó la excavadora en retirar los escombros de aquel viejo puente que un día se interpuso en el trazado de la flamante autovía que hoy ocupa su lugar 

008 Retratos

diciembre 27, 2007

Personajes anónimos con el semblante inexpresivo y la mirada perdida en el infinito. Mentes distantes, inmersas en sus problemas. Rostros palidecidos por la luz de los fluorescentes, difuminados por el grueso cristal tras el cual se exponen, resignados, a los ojos de los demás. El disco verde del semáforo se ilumina y una tras otra pasan por delante de mí, como cuadros en una sala de exposición, las ventanillas del autobús junto al que me he detenido de camino al trabajo. A través de ellas veo retratos de gente aparentemente distinta aunque en el fondo, pienso, tan parecida a mí

007 El televisor

diciembre 24, 2007

Apagó el televisor cabreado, indignado consigo mismo por no haberlo hecho antes. Se había dejado llevar por la falsa convicción de que ver un rato la tele antes de acostarse le ayudaría a relajarse un poco. Pero no sólo no había visto cumplidas sus expectativas sino que ahora se sentía peor. Peor porqué sabía que aquella noche no descansaría lo suficiente, que el día siguiente estaría aún más irritado y que al llegar a casa se dejaría llevar de nuevo por la falsa convicción de que ver un rato la tele antes de acostarse le ayudaría a relajarse un poco

006 La rueda

diciembre 19, 2007

Siete, ocho, nueve, diez, once, doce…. Definitivamente, ser rueda no es nada divertido. A menudo, como ahora, me entretengo contando los trazos blancos de la línea discontinua. No me puedo quejar ya que al menos yo puedo hacer algo. Mi homóloga del lado derecho lo tiene más crudo, la pobre, pues la mayor parte del tiempo rueda junto al arcén. Cuando me canso de contar juego a adivinar el color del trazo que se aproxima: blanco, negro, blanco, negro… Parece fácil pero la gracia está en no equivocarse cuando de repente, sin previo aviso, viene un tramo con línea continua •

005 Reencuentro

diciembre 18, 2007

Se sentó a su lado y le cogió la mano sin decir nada. Él la miró a los ojos sorprendido por tan inusual comportamiento, pero tampoco dijo nada. Hacía muchos años que apenas se relacionaba con su padre. Su tormentoso paso por la pubertad la había mantenido distante de él durante demasiado tiempo. Seguían mirándose, en silencio, disfrutando en plenitud de aquel momento tan especial para ambos. Entonces ella le apretó la mano con fuerza y su padre respondió con aquel familiar guiño de complicidad que tanto la reconfortaba de pequeña. Se sintió feliz por haberse reencontrado con su progenitor •

004 Padrenuestro

diciembre 15, 2007

De pequeño me atormentaba la idea de que mis culpas no fueran nunca perdonadas. “Perdona nuestras culpas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”, rezaba cada noche al acostarme. Pero cuanto más intentaba olvidar aquellas primeras deudas menos lo conseguía. Se trataba sólo de cromos o canicas que algún compañero se negaba a devolver pero, en el fondo, eran deudas. Con el tiempo descubrí que eso de perdonar deudas no es algo tan habitual entre mis congéneres. Ahora duermo más tranquilo, convencido de que el Ser supremo habrá tenido que bajar el listón para poder perdonar las culpas a alguien •

003 El maestro cantero

diciembre 14, 2007

El espectáculo de aquellas imponentes moles proyectando su sombra piramidal sobre la dorada arena del desierto le hizo olvidar el agotador viaje hasta Gizeh. Agarrado al mástil de la falukah intentaba mantenerse erguido hasta que sus temblorosas piernas cedieron y se desplomó sobre la cubierta. Una mezcla de euforia, tristeza y rabia se había apoderado de él. En el atardecer de su triste existencia tenía ante sus ojos aquello por lo que había entregado toda su vida en las polvorientas canteras de Swenet. Una lágrima recorrió su agrietada mejilla y se perdió para siempre en las dulces aguas del Nilo • 

002 UCI

diciembre 12, 2007

No se encontraba del todo mal pero su hígado estaba dejando de funcionar por momentos, lo que la obligaba a visitar frecuentemente el hospital. Aquella mañana estábamos los tres en su habitación; mi padre, mi hermana y yo. Nos sentíamos incomprensiblemente relajados, a pesar de las circunstancias. De repente entró una enfermera con la comida pero reculó de inmediato al ver que se había equivocado. Por prescripción médica mi madre debía permanecer en ayunas. Entonces mamá espetó: ¡Aquí estamos tan jodidos que la comida sólo nos la enseñan!. Fue la última vez que nos reímos a carcajadas los cuatro juntos •

001 El abuelo

diciembre 12, 2007

Cuantas veces no habíamos visto ya llorar a nuestro hijo de cinco años. En todas sus modalidades y por todos los motivos imaginables, creíamos. De hambre, de frío, de sueño, de miedo, de rabia, de dolor, de impotencia, de envidia … incluso de risa. Pero aquella noche su llanto era distinto. Lloraba de pena, por primera vez en su vida, tras conocer que su abuelo nos había dejado para siempre apenas hacía unas horas. A través de su mirada percibíamos que estaba experimentando un sentimiento desconocido hasta entonces para él. Le acompañamos, emocionados, en su pequeño gran paso hacia la madurez •